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Gracias al amigo Mazhu, he encontrado la mejor forma de empezar un año nuevo diciendo, a todo el mundo que conoces o aun no y pronto te conocera, a todas esas personas que entraron hace mucho tiempo, no tanto o hace nada en tu vida... que esten a tu lado.
AMAYA GARCÍA - MADRID.- Cinco
minutos para esbozar una sonrisa, para reconciliarse un poco con el
planeta, para no desesperar ante tanta injusticia... Con la música como
excusa para recorrer medio mundo con un mensaje de paz. De Sudáfrica a Barcelona, pasando por California y Pisa. Pinchen el 'play' y disfruten.
Aquí no hay caras conocidas. Ni falta que hace. Son músicos
callejeros, artistas pegados a la realidad que ofrecen su versión del
tema 'Stand by me' de Ben E. King. Uno tras otro, más de 30 artistas, con la acera como escenario, dando lo mejor de sí ante su improvisado público. Música y más música.
'When the night has come, and the land is dark / And the moon is the only light we will see'... Nadie desentona, no hay acento que arruine la canción... Cada uno aporta lo mejor de sí, sin más ambición que hacer de la música un canal universal de comunicación.
Detrás de esta aventura socio-musical se encuentra el proyecto 'Playing for change',
coordinado por Mark Johnson, quien hace más de siete años decidió
reunir a un grupo de colaboradores, coger un equipo de grabación móvil,
una cámara y recorrer el mundo en busca de músicos callejeros.
Este singular versión arranca con Roger Ridley, en Santa Mónica; le
siguen Granpa Elliot, en Nueva Orleans; François Viguié, en Toulouse;
César Pope, en Río de Janeiro... La canción llega a Barcelona, de la
mano de Django Dejen y vuela también a Pisa, con Stefano Tomaselli...
Entre los músicos no se conocen; les une la letra y el ritmo.
El objetivo de toda esta iniciativa es dar oportunidades a quienes
tratan de ganarse la vida desplegando su arte en la calle y mejorar, en
la medida de lo posible, sus condiciones de vida. La música siempre ha
sido un lenguaje universal y ellos quieren que este mensaje llegue a
todos los rincones. A través de su fundación, ya han podido levantar la
primera escuela de música de la Fundación Playing for Change en
Sudáfrica. Y la música sigue sonando.
Via elmundo.es
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