En mi epoca de estudiante, compaginaba los estudios de invierno, con
una beca en una entidad bancaria durante el verano. En el verano del
96, permanecí en una oficina, de las más importantes de este grupo,
situada en pleno centro de Valencia, en lo que llaman el corazón
comercial de la capital.
Pues bien, una mañana, tras terminar mi
almuerzo en la sala habilitada para el personal, salí al cuarto de baño
para hacer mis necesidades. Al terminar, y cuando me estaba secando las
manos después de lavarmelas, observé que en el cuarto de baño para las
señoritas, había una chica joven, bastante atractiva... que sin cerrar
la puerta, y a través del reflejo del espejo vi como se metía la mano
en su parte íntima y se sacaba un pequeño fardo de dinero. Yo me quedé
un poco perplejo, pero en un primer momento esbocé una sonrisa, que
entiendo por parte lógica también.
En esa mañana yo estaba ayudando a
mi compañero en caja...
, ya que había mucho trabajo y estaba con él dentro
de la típica caja, llamada también pecera. Cuando vi que esta chica se
puso en la cola, le pregunté quien era. Su respuesta fue que era una de
las encargadas de una muy conocida tienda de ropa de la zona, y que
hacía tiempo que no la veía, porque le atracaron precisamente cuando
iba a hacer un ingreso de dinero, y había estado bastante tiempo de
baja por depresión, y luego sin atreverse a ir a ingresar. En ese mismo
momento entendí el porque de guardarse el dinero en esa zona. Claro, yo
soy muy curioso, de hecho siempre lo he sido. Con la boca pequeña le
comenté lo que había visto, y hablando como quien no quiere la cosa me
decía que era lógico guardarlo ahí, llevaba un bolsito en forma
cilíndrica que era de farol por si le atracaban, que solo llevaba
papeles, y un ladrón le quitaría el bolso pero nunca le miraría ahí, y
en el caso que intentaran violarla, al tocarle la zona dirían "
hostias, lo de to los meses, paso...", aparentando ser el fajo un salva
slip o compresa. Aquí podría pasar otra cosa, decía mi mente
diabólica, podría parar con un violador más hijo puta de lo normal que
encima le diera morbo y pensara " le peto el ojete", e imaginate cuando
empezara a caer el dinero, encima pensaría que le ha tocado la
especial... en este caso estaría justificada la ludopatía?...
Pero bueno
me desvio del tema, estando en la cola, me dió por pensar " -mira que si
en lugar de hacer el típico gesto que se suele hacer para contar el
dinero, ese de huntar con saliva la yema del dedo pulgar, se mete el
dedito en su zona, y con una sutil "raca" se hunta el dedo de ese
elixir que los hombres consideramos como ideal para enjuage bucal para
irnos tranquilos a la cama?-" Claro, mi imaginación iba a mil,
alimentada en gran parte por el físico de la muchacha en cuestión. Pero
claro, podría ser que esta chica tampoco fuera el sumum de la higiene,
y me vino a la cabeza una mujer que vi en Sevilla, en pleno mes de
agosto, era una zingara rumana, de estas típicas gordas, con ropa
negra, pañuelo y calzas por encima de la rodilla... estaba sentada en
una silla, con un calor asfixiante, con las bragas bajadas hasta el
tobillo, y la falda por la cintura, de manera que le quedaba todo el
tema al aire.. Dios que desagradable, que pinta tenía aquello... y
encima comiéndose una tajá de melón, de eso con montón de amarillito
dulce, chorreandole por la cara... luego me dijeron que se dejaban to
el potorro al aire cuando comían algo dulce para que las moscas no les
molestarán en la comida... y lo entendí, la lógica a veces es
aplastante.
Cuando le tocó a la chica, nos díó el dinero para ingresar. Mi
compañero me dio el montón para meterlo en la máquina y contara y note
un calorcito especial. Como os he dicho, soy un poco curioso y hasta
cierto punto cabroncete y le dije con una sonrisa muy agradable...
"
-que calentito está, seguro que te lo has dejado en la guantera del
coche- "..
Mi compañero se mordió el labio por no descojonarse, que estuvo
dos semanas que parecía que tenía un erpes de mil demonios, y ella con
una sonrisa nerviosa y ruborizada me contestó
" -siii, es que había
tráfico y he estado bastante rato en el coche... -" yo, por quitar
hierro le dije
" -ves con cuidado que hay mucho chorizo que cuando paras
con el coche te abre la puerta y te meten mano en la guantera- ",
...que por
otro lado era cierto. Había medio millón de pesetas, de las antiguas.
Como había bastante dinero en caja, me dijeron que fuera a la caja
fuerte a meter el exceso. No sé si habéis visto alguna vez una caja
fuerte, pero casi todas las de los bancos son habitaciones pequeñas,
enmoquetadas en rojo tanto suelo como paredes. Claro, aquel ambiente,
yo sólo, no pude evitar el deseo de oler los billetes.
Empecé
tímidamente y terminé diciendo "¡¡ Que coño, si nadie me vé!!. Dios
cuantos recuerdos ese olor... algunos tan lejanos, como el del olor de
la flauta de mi compañera cuando iba a primero de F.P. cuando me la
dejaba y me pedía que tocara para ella.. o más recientemente al olor
del micrófono del sing star de la mujer de mi compañero... Ahí es
cuando me surgió una pregunta que aún hoy no he sabido encontrar la
respuesta.
Primero, el olor del dinero es el que es por lo que es... y
en ese caso que fue antes... el olor? o el dinero?...
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