Decodificando El Código Da Vinci
Michael Gleghorn
Introducción a El Código Da Vinci
La tremendamente exitosa novela de Dan Brown, El Código Da Vinci,
ha generado un enorme interés en el público lector. A la fecha, el
libro ha vendido unos cinco millones de ejemplares. Aparentemente, Ron
Howard ha dado su acuerdo para dirigir la historia para Sony Pictures
Entertainment, y posiblemente la lleve a las pantallas en 2005.{1}
Pero, ¿por qué tanto alboroto? Y ¿por qué ha causado tanto revuelo
la novela de Brown? La historia comienza con el asesinato del director
del Louvre, dentro del museo. Pero el director no está interesado solo
en el arte; es, también, el Gran Maestro de una sociedad secreta
conocida como El Priorato de Sion. El Priorato guarda un antiguo
secreto que, de ser revelado, minaría la autoridad de la iglesia y
desacreditaría completamente el cristianismo bíblico. Antes de morir,
el director intenta pasar el secreto a su bisnieta, Sofía, una
criptógrafa, y a Robert Langdon, un profesor de Harvard, dejando una
serie de pistas que espera que los guiarán a la verdad.
Entonces, preguntará usted, ¿cuál es el secreto? El lugar, la
verdadera identidad, del muy buscado Santo Grial. Pero, en la novela de
Brown, el Grial no es la copa supuestamente usada por Cristo en la
Última Cena. Más bien, es la persona de María Magdalena, ¡la esposa de
Jesús, que mantuvo el linaje real de Cristo dando a luz a su hijo! ¡El
Priorato de Sion guarda celosamente la ubicación secreta de la tumba de
María y está encargado de proteger el linaje de Jesús, que ha
continuado hasta hoy!
Pero, ¿hay alguien que tome en serio estas ideas? Sí; de hecho,
lo hay. Esto se debe, en parte, a la forma en que Brown ha escrito su
historia. Si uno empieza a leer El Código Da Vinci, la primera
palabra que encuentra, en negrita y mayúsculas, es "HECHOS". Poco
después, Brown escribe: "Todas las descripciones de ilustraciones,
arquitectura, documentos y ritos secretos en esta novela son exactas".{2}
Y, el lector promedio, sin ningún conocimiento o capacitación especial
en estas áreas, dará por sentado que la afirmación es verdadera.
Pero no lo es. Y se han escrito muchos artículos documentando
específicamente algunas de las imprecisiones de Brown en estas áreas.{3}
Pero Brown, además, tiene una forma de hacer que las novedosas teorías
acerca de Jesús y la historia primitiva del cristianismo de la novela
parezcan creíbles. Las teorías son adoptadas por los personajes más
cultos de la novela: un historiador real británico, Leigh Teabing, y un
profesor de Simbología Religiosa de Harvard, Robert Langdon. En boca de
estos personajes, el lector desprevenido queda con la impresión de que
las teorías son, en realidad, verdaderas. Pero, ¿lo son?
En el resto del artículo, mi argumento será que la mayor parte
de lo que Brown nos cuenta de Jesús, la Biblia y la historia de la
iglesia primitiva, es simplemente falso.
¿Alteró Constantino nuestros cuatro Evangelios?Los
Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, que más tarde fueron
reconocidos oficialmente como parte del canon (o "regla de fe") del
Nuevo Testamento, ¿fueron alterados y "mejorados" intencionalmente en
el siglo IV por orden del emperador Constantino? Esto es lo que Leigh
Teabing, el historiador real ficticio de El Código Da Vinci,
sugiere. En un punto dice: "Constantino encargó y financió una nueva
Biblia, que omitía aquellos evangelios que hablaban de los rasgos humanos
de Cristo, y alteró aquellos Evangelios que lo hacían aparecer con
características de Dios". (234). Pero, ¿es esto realmente verdad? Es cierto que en una carta al historiador de la iglesia primitiva,
Eusebio, Constantino ordenó la preparación de "cincuenta copias de las
Sagradas Escrituras".{4}
Pero en ninguna parte de la carta ordena que ninguno de los Evangelios
sea alterado a fin de hacer aparecer a Jesús más como Dios. Y, aun si
lo hubiera hecho, habría sido prácticamente imposible lograr que los
fieles cristianos aceptaran este tipo de relatos.
Antes del reinado de Constantino, la iglesia había enfrentado
una persecución generalizada bajo el emperador Diocleciano. ¡Resulta
difícil creer que la misma iglesia que había soportado esta persecución
de pronto arrojaría por la borda sus amados Evangelios para abrazar
relatos alterados de la vida de Jesús! Además, con toda seguridad, de
haber intentado hacer algo así Constantino, tendríamos bastante
evidencia en los escritos de los Padres de la Iglesia. Pero esta
evidencia falta por completo. Y, finalmente, decir que los líderes de
la iglesia del cuarto siglo, muchos de los cuales había soportado
persecución por su fe en Cristo, accederían a unirse a Constantino en
una gran conspiración de este tipo es completamente fantasioso.
Simplemente no hay ninguna evidencia de que haya ocurrido jamás.
Un último punto. Tenemos copias de Mateo, Marcos, Lucas y Juan
que son significativamente anteriores a Constantino y al Concilio de
Nicea. Si bien ninguna de las copias está completa, sí tenemos copias
casi completas tanto de Lucas como de Juan en un códice fechado entre
175 y 225 d.C., al menos cien años antes de Nicea. Otro manuscrito,
fechado alrededor de 200 d.C. o antes, contiene la mayor parte del
Evangelio de Juan.{5} Pero, ¿por qué es importante esto?
Primero, podemos comparar estos manuscritos prenicenos con los
que siguieron a Nicea para ver si hubo alguna alteración. No hubo
ninguna. Segundo, las versiones prenicenas del Evangelio de Juan
incluyen algunas de las declaraciones más fuertes registradas sobre la
deidad de Jesús (ej: 1:1-3; 8:58; 10:30-33; etc.). Es decir, ¡las
declaraciones más explícitas de la deidad de Jesús en cualquiera de
nuestros Evangelios ya se encuentran en manuscritos que antedatan a
Constantino en más de cien años! Esto en cuanto a la teoría de que
fueron alterados. Pero, ¿podemos confiar en estos Evangelios?
¿Podemos confiar en los Evangelios?Si bien no hay ninguna
base histórica para la afirmación de que Constantino alteró los
Evangelios del Nuevo Testamento para que hicieran aparecer a Jesús más
parecido a Dios, todavía debemos preguntar si los Evangelios son
fuentes confiables y fidedignas de información sobre Jesús. Según
Teabing, el historiador ficticio que encontramos anteriormente: "Casi
todo lo que nuestros padres nos enseñaron acerca de Cristo es falso"
(235). ¿Es cierto esto? La respuesta depende, en gran manera, de la
confiabilidad de las biografías más antiguos que tenemos de Jesús, los
Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Cada uno de los Evangelios fue escrito en el primer siglo d.C. Si
bien son, técnicamente, anónimos, tenemos evidencia bastante fuerte de
escritores del segundo siglo, como Papías (c. 125 d.C.) e Ireneo (c.
180 d.C.), que atribuye cada Evangelio a su autor tradicional. Si su
testimonio es verdadero (y tenemos pocos motivos para dudarlo),
entonces Marcos, el compañero del discípulo Pedro, escribió la esencia
de la predicación de Pedro. Y Lucas, el compañero del apóstol Pablo,
investigó cuidadosamente y escribió la biografía que lleva su nombre.
Finalmente, Mateo y Juan, dos de los doce discípulos de Jesús,
escribieron los libros que se les atribuyen. Si todo esto es correcto,
entonces los sucesos registrados en estos evangelios "están basados en
el testimonio directo o indirecto de testigos oculares".{6}
Pero, los escritores de los Evangelios, ¿tuvieron la intención
de registrar de forma fidedigna la vida y el ministerio de Jesús?
¿Estaban, siquiera, interesados en la historia, o acaso sus intenciones
teológicas opacaron todo deseo que pudieran haber tenido de decirnos lo
que realmente pasó? Craig Blomberg, un estudioso del Nuevo Testamento
de Denver Seminary, observa que la introducción del Evangelio de Lucas
"se parece mucho a los prólogos de obras históricas y biográficas de la
antigüedad en las que la gente confía generalmente". Además, señala
que, dado que Mateo y Marcos son muy similares a Lucas en términos de
género, "parece razonable que la intención histórica de Lucas
reflejaría muy estrechamente la intención de ellos".{7}
Finalmente, Juan nos dice que escribió su Evangelio para que la gente
pudiera creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y que, al creer,
pudieran tener vida eterna en su nombre (20:31). Si bien podemos
reconocer que esta declaración revela una clara intención teológica,
Blomberg señala que "si una se va a convencer lo suficiente como para
creer, la teología tiene que fluir de la historia exacta".{8}
Es interesante que las disciplinas de la historia y la
arqueología son una gran ayuda para corroborar la confiabilidad general
de los escritores del Evangelio. Donde estos autores mencionan
personas, lugares y sucesos que pueden ser verificados con otras
fuentes antiguas, se demuestra consistentemente que son bastante
confiables. Por lo tanto, tenemos buenos fundamentos para confiar en
los Evangelios del Nuevo Testamento.
Pero, ¿qué pasó con los "evangelios" que no llegaron a entrar
en el Nuevo Testamento? Específicamente, que pasó con los documentos de
Nag Hammadi? Los evangelios de Nag Hammadi
Desde su descubrimiento en 1945, ha habido mucho interés en los textos
de Nag Hammadi. Pero, ¿qué son estos documentos? ¿Cuándo se
escribieron, por quiénes, y con qué propósito? Según Teabing, le
historiador ficticio de El Código Da Vinci,
los textos de Nag Hammadi representan "los registros cristianos más
antiguos" (245). Estos "evangelios inalterados", dice, cuentan la
verdadera historia acerca de Jesús y el cristianismo primitivo (248).
Los Evangelios del Nuevo Testamento son, supuestamente, una versión
posterior y adulterada de estos sucesos. El único problema con la teoría de Teabing es que es errónea. Los
documentos de Nag Hammadi no son "los registros cristianos más
antiguos". Cada uno de los libros del Nuevo Testamento es anterior a
ellos. Los documentos del Nuevo Testamento, incluyendo los cuatro
Evangelios, fueron escritos todos en el primer siglo d.C. En contraste
con estos documentos, las fechas de los textos de Nag Hammadi van del
segundo al tercer siglo d.C. Como señala el Dr. Darrell Bock, en su
próximo libro, Breaking the Da Vinci Code, "El grueso de este material
dista algunas generaciones de los fundamentos de la fe cristiana, un
punto vital a recordar al evaluar los contenidos".{9}
¿Qué sabemos, entonces, acerca del contenido de esto
libros? Suele haber acuerdo en que los textos de Nag Hammadi son
documentos gnósticos. El fundamento clave del gnosticismo es que la
salvación se obtiene a través de un conocimiento secreto y esotérico.
Como resultado, los evangelios gnósticos, en fuerte contraste con sus
contrapartes del Nuevo Testamento, no asignan prácticamente ningún
valor a la muerte y resurrección de Jesús. Por cierto, la cristología
gnóstica tendía a separar al Jesús humano del Cristo Divino, y los
consideraba como dos seres distintos. No fue el Cristo Divino el que
sufrió y murió; fue simplemente el Jesús humano, o tal vez Simón de
Cirene mismo.{10}En
realidad, a los gnósticos no les importaba mucho, porque, según su
forma de ver, la muerte de Jesús era irrelevante para obtener la
salvación. Lo verdaderamente importante no era la muerte del hombre
Jesús sino el conocimiento secreto que trajo el Cristo Divino. Según
los gnósticos, la salvación venía a través de una comprensión correcta
de este conocimiento secreto.{11}
Está de más decir que estas doctrinas son incompatibles con la
enseñanza del Nuevo Testamento acerca de Cristo y la salvación (ej:
Romanos 3:21-26; 5:1-11; 1 Corintios 15:3-11; Tito 2:11-14).
Irónicamente, son también incompatibles con la perspectiva de Teabing
de que los textos de Nag Hammadi "hablan del ministerio de Cristo en
términos muy humanos" (234). Los textos de Nag Hammadi, en realidad,
presentan a Cristo como un ser divino, si bien de forma bastante
diferente de la perspectiva del Nuevo Testamento.{12}
Por lo tanto, los textos de Nag Hammadi son posteriores a los
escritos del Nuevo Testamento y se caracterizan por una cosmovisión que
es completamente ajena a su teología. Los Padres de la Iglesia fueron
sabios al rechazarlos para el canon del Nuevo Testamento. Pero, ¿cómo
decidieron cuáles libro sí incluir?
La formación del canon del Nuevo Testamento
En los primeros siglos del cristianismo, se escribieron muchos libros
acerca de las enseñanzas de Jesús y sus apóstoles. La mayoría de estos
libros nunca llegaron a estar en el Nuevo Testamento. Estos incluyen
títulos como El Evangelio de Felipe, Los Hechos de Juan, Tercera de Corintios y El Apocalipsis de Pedro.
¿Cómo decidió la iglesia primitiva qué libros incluir en el Nuevo
Testamento, y cuáles rechazar? ¿Cuándo se tomaron estas decisiones, y
quiénes las tomaron? Según el historiador ficticio Teabing, "la Biblia,
tal como la conocemos hoy, fue compaginada por . . . Constantino el
Grande" (231). De nuevo debemos preguntarnos: ¿es cierto esto? La iglesia primitiva tenía criterios muy definidos que debía
cumplir un libro para ser incluido en el Nuevo Testamento. Según señala
el Dr. Bart Ehrman, un libro debía ser antiguo, escrito cerca del
tiempo de Jesús. Debía ser escrito por un apóstol o por un compañero de
un apóstol. Debía ser consistente con la comprensión ortodoxa de la fe.
Y tenía que estar ampliamente reconocido y aceptado por la iglesia.{13} Los libros que no cumplían con estos criterios no fueron incluidos en el Nuevo Testamento.
¿Cuándo se tomaron estas decisiones? Y, ¿quiénes las tomaron?
Nunca hubo un concilio ecuménico en la iglesia primitiva que decretara
oficialmente que los veintisiete libros que tenemos hoy en nuestro
Nuevo Testamento eran los correctos.{14}
Más bien, el Canon tomó forma gradualmente a medida que la iglesia
reconocía y aceptaba aquellos libros que eran inspirados por Dios. La
colección más antigua de libros "que circuló entre las iglesia en la
primera mitad del segundo siglo" fueron los cuatro Evangelios y las
cartas de Pablo.{15}
Pero no fue hasta que el hereje Marción publicara su versión expurgada
del Nuevo Testamento, alrededor de 144 d.C. que los líderes de la
iglesia buscaron definir el Canon más específicamente.{16}
Hacia el final del segundo siglo, hubo un consenso creciente en
la iglesia de que el Canon debía incluir los cuatro Evangelios, Hechos,
las trece cartas paulinas, "epístolas de otros 'hombres apostólicos' y
el Apocalipsis de Juan". {17}
Por ejemplo, el Canon Muratorio, que data de fines del segundo siglo,
reconoció a cada uno de los libros del Nuevo Testamento excepto
Hebreos, Santiago, 1 y 2 Pedro, y 3 Juan. Ireneo reconoció libros
similares, si bien no idénticos, a fines del segundo siglo, al igual
que Orígenes, a principios del tercer siglo. Por lo tanto, mientras que
el listado más antiguo de todos los libros del Nuevo Testamento
proviene de Atanasio, en 367 d.C., había un acuerdo generalizado sobre
la mayoría de los libros (incluyendo los cuatro Evangelios) para fines
del segundo siglo. El Canon del Nuevo Testamento no fue producto de una
decisión de Constantino.
¿Quién fue María Magdalena? (Primera parte)
Otra acusación que se hace en El Código Da Vinci
es la desafortunada idea errónea de que María Magdalena era una
prostituta. ¿De dónde salió esta idea? Y, ¿por qué tanta gente la cree?
Según Leigh Teabing, el historiador ficticio de El Código Da Vinci,
la idea popular de que María Magdalena era una prostituta "es el legado
de una campaña de desprestigio . . . de la iglesia primitiva". Según
Teabing, "la iglesia necesitaba difamar a María . . . a fin de encubrir
su peligroso secreto: su papel como el Santo Grial" (244). Recuerde
que, en el mundo de esta novela, el Santo Grial no es la copa usada por
Jesús en la Última Cena. En cambio, es María Magdalena, que
supuestamente sería la esposa de Jesús y quien llevó en su vientre su
linaje real.
¿Qué podemos decir al respecto? La iglesia primitiva,
¿realmente buscó calumniar a María como prostituta a fin de encubrir su
relación íntima con Jesús? La primera instancia registrada de María
Magdalena identificada erróneamente como una prostituta ocurrió en un
sermón del Papa Gregorio el Grande, en 591 d.C. {18}
Lo más probable es que este no fue un intento deliberado de calumniar
la persona de María. Más bien, Gregorio probablemente interpretó
erróneamente algunos pasajes de los Evangelios, lo que hizo que
identificara a María, incorrectamente, como una prostituta.
Por ejemplo, podría haber identificado a la mujer pecadora sin
nombre de Lucas 7, que ungió los pies de Jesús, con María de Betania,
de Juan 12, que también ungió los pies de Jesús poco antes de su muerte
y sepultura. Esto podría haber ocurrido fácilmente porque, si bien hay
importantes diferencias, hay también muchas similitudes entre ambos
incidentes. Si Gregorio pensó que la mujer pecadora de Lucas 7 era la
María de Juan 12, entonces tal vez vinculó erróneamente a esta mujer
con María Magdalena. Resulta que Lucas menciona a María Magdalena por
primera vez al comienzo del capítulo 8, justo después de la historia
del ungimiento de Jesús, en Lucas 7. Dado que la mujer sin nombre de
Lucas 7 era probablemente culpable de algún tipo de pecado sexual, si
Gregorio llegó a creer que esta mujer era María Magdalena, entonces no
sería un salto demasiado grande inferir que era una prostituta.
Por lo tanto, si bien no hay ninguna evidencia real de que María fuera
una prostituta, no es difícil ver cómo Gregorio podría haberla
identificado erróneamente con una. Es lamentable que lo haya hecho, y
necesita ser corregido, pero difícilmente sea necesario creer que formó
parte de una campaña de desprestigio deliberado de la iglesia
primitiva. ¿Quién fue María Magdalena? (Segunda parte)
¿Qué revelan nuestras fuentes más antiguas acerca de la verdadera
María Magdalena? Según Teabing, María fue la esposa de Jesús, la madre
de su hijo, y la que establecería la iglesia luego de la muerte de
Jesús (244-48). En apoyo de esta teoría, Teabing apela a dos de los
evangelios gnósticos: El Evangelio de Felipe y El Evangelio de María [Magdalena] . Consideraremos El Evangelio de Felipe más adelante. Por ahora, miremos más detenidamente El Evangelio de María.
La sección de este evangelio citada en la novela de Brown muestra un
Pedro incrédulo, que simplemente no puede creer que el Cristo
resucitado haya revelado secretamente información a María que no reveló
a sus discípulos varones. Leví, sin embargo, reprende a Pedro: "Si el
Salvador la consideró digna, ¿quién eres tú . . . para rechazarla? Sin
duda el Salvador la conoce muy bien. Por eso la amó a ella más que a
nosotros" (247).
¿Qué podemos decir de este pasaje? Primero, es importante
observar que en ninguna parte de este evangelio se nos dice que María
era la esposa de Jesús o la madre de su hijo. Segundo, muchos
estudiosos creen que este texto probablemente debería leerse de forma
simbólica, donde Pedro representa la ortodoxia primitiva cristiana y
María, una forma del gnosticismo. Por lo tanto, este evangelio
probablemente esté diciendo que "María" (es decir, los gnósticos) ha
recibido revelación divina, aun cuando "Pedro" (es decir, los
ortodoxos) no lo puedan creer.{19}
Finalmente, aun cuando este texto tenga que leerse literalmente,
tenemos pocas razones para creer que es históricamente confiable.
Probablemente fue compuesto en algún momento del final del segundo
siglo, unos cien años después de los evangelios canónicos.{20}
Por lo tanto, a diferencia de lo que sugiere la novela, ciertamente no
fue escrito por María Magdalena, ni por ninguno de los demás seguidores
originales de Jesús.{21}
Si queremos tener información confiable acerca de María, debemos
recurrir a nuestras fuentes más antiguas, los Evangelios del Nuevo
Testamento. Estas fuentes nos dicen que María era una seguidora de
Jesús del pueblo de Magdala. Luego de que Jesús echara siete demonios
de ella, ella (junto con otras mujeres) ayudó a apoyar su ministerio
(Lucas 8:1-3). Fue testigo de la muerte, sepultura y resurrección de
Jesús, y la primera en ver al Cristo resucitado (Mateo 27:55-61; Juan
20:11-18). Jesús llegó a confiarle el anuncio de su resurrección a sus
discípulos varones. En este sentido, María fue una "apóstol" para los
Apóstoles.{22} Esto es todo lo que nos dicen los Evangelios acerca de María.{23}
Claramente, fue una mujer importante. Pero no hay nada que sugiera que
fue la esposa de Jesús o que Jesús quería que ella liderara la iglesia.
Pero, ¿no indica El Evangelio de Felipe que María y Jesús estaban casados? Echemos una mirada.
¿Se casó Jesús? (Primera parte)
La evidencia textual más fuerte que tenemos de que Jesús y María Magdalena estuvieron casados viene de El Evangelio de Felipe. Por lo tanto, no nos sorprende que Leigh Teabing, el historiador ficticio de El Código Da Vinci apele a este texto. La sección de este evangelio citado en la novela dice lo siguiente:
Y la compañera del Salvador es María Magdalena. Cristo la amó más
que todos los discípulos y solía besarla frecuentemente en la boca. Los
demás discípulos se ofendieron por esto y expresaron su desaprobación.
Le dijeron: "¿Por qué la amas a ella más que todos nosotros?" (246).
Note que la primera frase se refiere a María como la compañera
del Salvador. En la novela, Teabing remata su argumento de que Jesús y
María estuvieron casados diciendo: "Como le dirá cualquier estudioso
del arameo, la palabra compañera, en esos días, significaba, literalmente, cónyuge" (246). Esto parece ser evidencia bastante fuerte. Después de todo, ¿podría haber estado Jesús casado?
Es importante notar que este evangelio fue escrito originalmente en griego.{24}
Por lo tanto, lo que quería decir la palabra "compañera" en arameo es
irrelevante. Aun en la traducción copta que se encuentra en Nag
Hammadi, hay una palabra tomada prestada del griego (es decir, koinonos) detrás de la palabra que se traduce como "compañera". Darrell Bock señala que esta palabra puede significar "esposa" o "hermana" en un sentido espiritual, pero "no es el término típico o habitual para 'esposa' en griego".{25} Por cierto, koinonos
se usa más frecuentemente en el Nuevo Testamento para referirse a
"socio" o "compartidor". Lucas usa este término para describir a
Santiago y Juan como los "socios" comerciales de Pedro (Lucas 5:10).
Por lo tanto, en oposición a la afirmación de Teabing, la declaración
de que María era la "compañera" de Jesús no demuestra, de ninguna
manera, que era su esposa. Pero ¿qué podemos decir de la declaración
siguiente: "Cristo la amó a ella . . . y solía besarla frecuentemente
en la boca"?
Primero, esta parte del manuscrito está dañada. En realidad, no sabemos dónde{26}
Segundo, aun cuando el texto dijera que Cristo besaba a María en la
boca, no significaría que hubiera algo sexual involucrado. La mayoría
de los eruditos concuerdan en que los textos gnósticos contienen mucho
simbolismo. Por lo tanto, leer este tipo de textos literalmente es leerlos incorrectamente.
Finalmente, independientemente de la intención del autor, este
evangelio recién fue escrito en la segunda mitad del tercer siglo, más
de doscientos años después del tiempo de Jesús.{27} En consecuencia, la referencia a que Jesús besaba a María es muy probablemente no confiable históricamente.
Cristo besaba a María. Por cierto, algunos creen que "era besada en la
mejilla o la frente, ya que cualquiera de las palabras encaja en el
corte". El Evangelio de Felipe ofrece evidencia insuficiente de que Jesús estuvo casado. Pero, ¿no hubiera sido raro que Jesús permaneciera soltero?
¿Se casó Jesús? (Segunda parte)
Las dos personas más cultas de El Código Da Vinci
dicen que un Jesús no casado es altamente improbable. Leigh Teabing, el
historiador ficticio, dice: "Jesús, como hombre casado, tiene
infinitamente más sentido que nuestra visión bíblica tradicional de
Jesús como soltero" (245). Robert Langdon, profesor de Simbología
Religiosa de Harvard, concuerda: Jesús era judío, y el decoro social durante ese
tiempo prácticamente prohibía que un hombre judío no se casara. Según
la costumbre judía, el celibato era condenado . . . Si Jesús no se
casó, al menos uno de los Evangelios de la Biblia lo hubiera mencionado
y habría ofrecido alguna explicación de su condición antinatural de
soltería (245).
¿Es cierto esto? ¿Qué podemos decir en respuesta de estas afirmaciones?
En su próximo libro, Breaking the Da Vinci Code, Darrell Bock
argumenta persuasivamente que un Jesús no casado no es para nada
improbable.{28}
Por supuesto, es muy cierto que la mayoría de los hombres del tiempo de
Jesús sí se casaban. Es cierto, también, que el matrimonio era
considerado frecuentemente como una obligación humana fundamental,
especialmente a la luz de la orden de Dios de "Sean fructíferos y
multiplíquense; llenen la tierra..." (Génesis 1:28). No obstante, para
el primer siglo había excepciones reconocidas y aun elogiadas a esta
regla general. Filón de Alejandría, el escritor judío del primer siglo,
describió a los esenios como aquellos que "repudian el matrimonio . . .
porque ninguno de los esenios se casa jamás con una esposa".{29}
Es interesante que los esenios no solo escaparon la condenación por su
celibato, sino que eran admirados frecuentemente. Filón escribió,
también: "Este es, ahora, el envidiable sistema de vida de estos
esenios, de forma que no solo personas individuales sino aun reyes
poderosos admiran a los hombres, veneran su secta, y aumentan . . . los
honores que les confieren". {30}
Esta citas revelan claramente que no todos los judíos del tiempo de
Jesús consideraban que el matrimonio era obligatorio. De hecho, quienes
buscaban evitar el matrimonio por razones religiosas eran a menudo
admirados antes que condenados.
Es importante recordar que la Biblia no condena la soltería en
ninguna parte. Por cierto, elogia a los que escogen permanecer solteros
para dedicarse plenamente a la obra del Señor (ej: 1 Corintios
7:25-38). En Mateo 19:12, Jesús explica que algunas personas "no se
casan para dedicarse sólo a trabajar en el reino de Dios" (La Biblia en Lenguaje Sencillo).
Concluye diciendo: "Por eso, esta enseñanza es sólo para quienes
decidan vivir así". Es prácticamente cierto que Jesús había decidido
vivir así. Había renunciado al matrimonio para dedicarse plenamente a
la obra de su Padre celestial. Es más, dado que había un antecedente en
el primer siglo de hombres judíos que permanecían solteros por razones
religiosas, la soltería de Jesús no hubiera sido condenada. En
oposición a las afirmaciones de El Código Da Vinci, hubiera sido completamente aceptable que Jesús no se hubiera casado.
Los primeros seguidores de Jesús, ¿proclamaron su deidad?
Hemos considerado la afirmación de El Código Da Vinci
de que Jesús se casó y vimos que era deficiente. Pero, ¿por qué hemos
dedicado tanto tiempo a este tema? Mark Roberts señala que "la mayoría
de los que proponen la tesis de que Jesús se casó tienen una intención
oculta. Están intentando quitar a Jesús su condición de único, y
especialmente su deidad"{31} Esto, ciertamente, se cumple en El Código Da Vinci.
No solo cuestiona esta novela la deidad de Jesús al aducir que se casó,
¡sino que sostiene que sus primeros seguidores nunca creyeron siquiera
que fue divino! Según Teabing, la doctrina de la deidad de Cristo fue
producto originalmente de una votación en el Concilio de Nicea.
Asevera, además: "hasta ese momento de la historia, Jesús era
considerado por sus seguidores como un profeta mortal . . . un gran y
poderoso hombre, pero un hombre al fin de cuentas" (233). ¿Verdadero o falso? Los primeros seguidores de Jesús, ¿realmente creían que era solo un hombre?
El Concilio de Nicea se reunió en 325 d.C. Para entonces, los
seguidores de Jesús ya habían estado proclamando su deidad por casi
tres siglos. Nuestras fuentes escritas más antiguas sobre la vida y las
enseñanzas de Jesús se encuentran en el Nuevo Testamento. Estos
documentos del primer siglo afirman repetidamente la deidad de Cristo.
Por ejemplo, en su Carta a los Colosenses, el apóstol Pablo declaró:
"Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo"
(Colosenses 2:9; ver también Romanos 2:5; Filipenses 2:5-11; Tito
2:13). Y el Evangelio de Juan dice de Jesús: "En el principio ya
existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios... Y
el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros" (Juan 1:1, 14). Además del Nuevo Testamento, hay también afirmaciones de la
deidad de Jesús en los escritos de los Padres de la Iglesia prenicenos.
Por ejemplo, a principios del siglo segundo, Ignacio de Antioquía
escribió de "nuestro Dios, Jesús el Cristo".{32}{33}
Pueden encontrarse afirmaciones similares en todos estos escritos. Hay
también un testimonio no cristiano del segundo siglo de que los
cristianos creían en la divinidad de Cristo. En una carta de Plinio el
Joven al emperador Trajano, fechada alrededor de 112 d.C., Plinio dijo
que los primeros cristianos "tenían la costumbre de reunirse en cierto
día fijo . . . en el cual cantaban . . . un himno a Cristo, como a un
dios".
Está claro que los cristianos creían en la deidad de Cristo
antes del Concilio de Nicea. También está claro que la mayoría de las
teorías sobre Jesús y la iglesia primitiva de El Código Da Vinci son falsas. Si le interesa explorar más estos temas, le recomiendo calurosamente el libro de Darrel Bock, Breaking the Da Vinci Code.
Notas
Un cardenal critica al 'Código Da Vinci' por mentir sobre la Iglesia
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