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Via la web del amigo Hernan, me acabo de enterar que en diciembre se estrena la primera parte de la trilogia de una aventura al estilo "El Señor de los Anillos", con dragones, trolls, elfos, princesas, y malos megamalotes; ERAGON.
Lo mejor de todo es que se basa en una novela escrita por un niño devorador de libros de dragones a la edad de 15 años. Cinco años despues, ya siendo un best seller en EEUU, la fox la va a llevar a la gran pantalla. No tiene la pinta de tener todo el tiron que tuvo Gandalf y cia. en su momento, aun asi, espero equivocarme. No te pierdas el trailer y si eres un poco mas friki-culto, tampoco la historia...
ERAGON,’ UNA FANTASÍA ÉPICA BASADA EN EL FENÓMENO LITERARIO MUNDIAL, ACTUALMENTE SE ENCUENTRA EN PRODUCCIÓN
LOS
ÁNGELES…Fox 2000 Pictures ha iniciado la producción en Budapest Hungría
de la aventura épica de fantasía ERAGON, basada en la novela "best
seller” de Christopher Paolini. Twentieth Century Fox estrenará la película ERAGON el 15 de Diciembre del 2006.
Después de una búsqueda a nivel mundial para
conjuntar el reparto - la cual se equiparó con la búsqueda del Harry
Potter cinematográfico y que incluyó a cientos de audiciones a
pantalla, el novato Ed Speleers se quedó con el papel principal –un
joven cuyo destino le es revelado cuando conoce que forma parte de una
tropa de elite conocida como los Jinetes de Dragones. Eragon es llevado a un mundo de magia y poder, al descubrir de que puede salvar – o destruir - a un Imperio.
La cinta también lleva en los papeles estelares al ganador del Academy Award Jeremy Irons (“Reversal of Fortune”), a los nominados al Oscar John Malkovich (“In The Line of Fire,” “Places in the Heart”) y Djimon Hounsou (“In America”) y al ganador del BAFTA Award Robert Carlyle (“The Full Monty”). El protagónico femenino lo lleva Sienna Guillory, la hija nacida en Londres del guitarrista cubano Isaac Guillory. Ella
llevó el papel principal en la producción televisiva de “Helen of Troy”
y un papel principal en “Resident Evil: Apocalypse.”
Jeremy Irons interpreta el papel de Bron, un antiguo
Jinete de Dragones quien se hace amigo de Eragon y le enseña sus
encantamientos mágicos secretos. John
Malkovich interpreta al malvado rey Galbatorix, quien gobierna
Alagaesia con un cruel puño de hierro a través de su ejercito y con la
ayuda de los despreciables Urgals, fuertes y brutales rostros que están
grotescamente cubiertos por cicatrices. Djimon Hounsou es Ajihad, un comandante de hombres de lucha quienes están determinados a vencer a Galbatorix. Robert Carlyle interpreta a Durza, enviado del rey y el mas malvado de todos. Durza
es una Sombra, un hechicero poseído por los oscuros espíritus y
auxiliado por los Ra’zac, mercenarios culpables de incontables
atrocidades.
El actor australiano Chris Egan interpreta al primo
de Eragon, Roran, Alun Armstrong intrepreta al tio Garrow, Garrett
Hedlund interpreta a Murtagh, Gary Lewis interpreta a Hrothgar, Tasmin Egerton tiene el papel de Katrina, y la cantante inglesa sensación de 18 años, Joss Stone, intrepreta a Angela.
ERAGON es dirigida por Stefen Fangmeier, uno de los verdaderos genios de efectos visuales de la industria cinematográfica. Durante
su estancia en la renombrada casa de efectos especiales Industrial
Light & Magic, Fangmeier supervisó cintas tales como “Saving Private Ryan,” “Twister,” “The Perfect Storm” y “Master and Commander: The Far Side of the World.” Fangmeier ha ganado hasta en tres ocasiones el premio BAFTA Award y ha sido nominado para el Oscar cuatro veces.
George Lucas, para quien trabajó Fangmeier durante 15 años en ILM, comentó: “Stefen invirtió buena parte de su vida en crear efectos visuales de vanguardia en ILM. Su
trabajo de efectos visuales siempre se desarrolló para apoyar a la
historia y los personajes y esto le va a ser de gran ayuda en su
trabajo con la cinta ERAGON.”
La novela Eragon es una sensación de librería, vendiendo mas de un millón de copias en tan solo seis meses en el 2003. Eragon pasó 87 semanas consecutivas en la lista de Best Seller del diario The New York Times, y 21 meses consecutivos en la lista de Best Sellers para Jovenes Adultos de la revista Publisher’s Weekly en la categoría de Ficción, incluyendo nueve meses en el sitio #1. La novela se volvió a emitir en formato paperback
en Mayo y de nuevo se disparó a la cabeza de las listas de popularidad
tanto del The New York Times como en el Publisher’s Weekly, siendo
publicitada en 37 países del mundo. En total, mas de dos millones de copias se han impreso
Eragon es la primera novela de una trilogía. El segundo libro, Eldest, fue publicado en los Estados Unidos y Canadá el 23 de Agosto y es el libro de mayores ventas en los Estados Unidos.
La propia historia literaria de Paolini es en sí misma una fantasía. La primera edición de Eragon fue auto publicada por su familia. Al año siguiente, Alfred A. Knopf publicó a nivel mundial la novela con gran aclamación.
Christopher Paolini comenta en torno a que su libro
se vaya a convertir en un largo metraje. “Originalmente concebí a
Eragon como una película.. Vi a los personajes y la acción de manera clara en mi mente. Pero como no tenía el dinero para producir una película, terminé escribiendo la historia como libro. Estoy
encantado de que Fox esté llevando a la pantalla mi visión, capturando
el espíritu de la tierra de Alagaësia y sus personajes."
Christopher Paolini, quien ahora tiene 21 años de edad, creció en Paradise
Valley, Montana – su propia “tierra media” en la vida real - y una
locación que inspiró a la mayor parte de los ambientes fantásticos de
la historia.
ERAGON es producida por John Davis (“I, Robot”) y Wyck Godfrey.
El niño que ha vendido un millón de libros
por Carlos Fresneda
Cuando todavía no llegaba al mostrador de la biblioteca de su pueblo,
devoró 4.000 libros, la mayoría sobre dragones. Y no mucho después, a
los 15 años, escribió “Eragon”, el comienzo de una saga fantástica que
ha vendido más de un millón de ejemplares y que la Fox convertirá en el
próximo éxito cinematográfico mundial. De momento, ya se ha embolsado
medio millón de dólares. El joven “mago” Christopher Paolini, 20 años y
una familia nada convencional, habla en exclusiva para Magazine.
En un lugar de Montana, llamado Valle del Paraíso,
vivía una vez un niño que nunca fue al colegio y que aprendió a
destilar la pócima mágica del tiempo. Sólo así fue capaz de leer más de
4.000 libros, volar con sus dragones imaginarios a ratos perdidos y
lanzarse a escribir con i5 años un novelón de 500 páginas que tituló
Eragon.
Ahora, con 20 años, más de un millón de ejemplares vendidos y una
película en ciernes, Christopher Paolini, que así se llama nuestro
héroe, mira hacia atrás con infinita gratitud hacia sus padres y el
convencimiento de haber sido tocado en sueños por un hada madrina: “Me
considero muy afortunado. A veces, tengo la sensación de estar viviendo
una de mis propias fantasías”, admite desde su casa encantada de
Montana. “Pero entonces me toca limpiar los platos y fregar el suelo, y
me doy cuenta de que no, que sigo siendo el mismo, con un poco más de
oficio quizás, pero con la misma pasión por escribir que cuando empecé
Eragon.
El viento aulló durante la noche, arrastrando un perfume que podría cambiar el mundo...
La leyenda de Eragon, el niño pobre que encuentra un huevo de dragón en
uno de los tenebrosos bosques de Alagaësia, es tan fascinante casi como
la propia historia de Christopher, el chaval que nunca conoció la
disciplina escolar y alimentó su imaginación con las nubes y los
picachos de las Montañas Diente de Oso (Beartooth Mountains), en las
estribaciones de Yellowstone.
La historia real, la historia de Christopher, arranca cuando sus
padres, Kenneth Paolini y Talita Hodgkinson, exploran la geografía del
noroeste americano a la búsqueda de la última frontera. Les acompaña en
su aventura la pequeña Angela, hermana menor en la vida real y pitonisa
accidental del pequeño Eragon, que entonces comenzaba a gestarse ya en
la volátil imaginación del chaval. Pero no nos adelantemos.
El caso es que Talita, formada como profesora por el método Montessori,
ejerce como algo más que madre y sus hijos empiezan como quien dice a
espabilarse antes de tiempo. Niños precoces, los llaman. “Mamá nos
estimulaba de muchas maneras, y yo recuerdo que comencé muy pronto a
leer”, confiesa Christopher. “Sí, tal vez demasiado pronto, con tres
años o así”, corrige. “Casi puedo oírme diciéndole a mi madre: ‘Odio
leer’. No encontraba ningún sentido a los textos que leía entonces. Me
parecía que no tenía nada que ver con la realidad, con lo que veían mis
ojos”.
De pronto, un día, cuando Christopher vivía con su familia en Anchorage
(Alaska), visitan una biblioteca pública y cae en sus manos un libro de
detectives... “Aquel momento tuvo algo de prodigioso y mágico. Todo lo
que leía cobraba por fin sentido. Podía ver las imágenes y los colores,
podía oler las cosas y tocarlas. Era casi como ver una película”.
Llega el momento de escolarizar a los niños, y la madre, Talita,
recorre varios colegios y no le convence ninguno. Se da cuenta de que
sus hijos viajan ya en alfombra voladora; no quiere que toquen tierra.
De un día para otro decide seguir con la escuela en casa, el
homeschooling, algo que entonces –mediados de los 80– se ve como una
rareza sólo apta para familias muy religiosas o demasiado progres.
Los tiempos cambian, claro, y hoy por hoy el homeschooling es
perfectamente legal en los 50 estados. Dos millones de niños lo
practican y las primeras generaciones de estudiantes educados en casa
se gradúan en la universidad, encajan sin mayores problemas en la
sociedad o triunfan escribiendo precozmente libros, como Christopher
Paolini.
“Estudiar en casa me permitió aprender a mi propio ritmo y a explorar
lo que más me atraía”, reconoce el joven autor. “Pero sobre todo me dio
tiempo, mucho tiempo. Tiempo para aburrirme como una ostra, o para
soñar despierto mientras miraba a la ventana, que es como se me han
ocurrido siempre las mejores ideas”.
No fue hasta mucho después, con i7 años, promocionando de colegio en
colegio la incipiente y casera edición de Eragon, cuando Christopher
conoció de cerca lo que se cuece en las escuelas: “Me pareció que los
profesores hacen una gran labor, pero el fallo está en el sistema. Las
escuelas son instituciones, por no decir factorías... Producen
estudiantes en cadena: a todos se les mide por el mismo rasero. No
respetan la individualidad y así, claro, es muy difícil que perviva la
capacidad de asombro de los niños”.
La luz de la Luna proyectaba sobre él una sombra pálida justo cuando paró delante de la piedra...
La familia Paolini acabó anidando en Paradise Valley, el Valle del
Paraíso, lugar lejanamente emparentado con ese país de ensueño o de
pesadilla, Alagaësia, en el que viven Eragon y la dragona Saphira, que
no saben aún lo que les espera.
Pero volvemos con Christopher, sus primeros años, su pasión desatada
por la lectura, esos más de 4.000 libros que llegó a sacar de la
biblioteca local, y la bibliotecaria Milla Cummins que lo atestigua:
“Aún recuerdo aquel niño que no llegaba al mostrador, con una pila de
libros en las manos que subía más arriba que su cabeza y pidiendo con
aire de entendido: ‘Quiero más libros sobre dragones’”.
Tolkien, Anne McCaffrey, E. R. Eddison, Octavia Butler y tantos otros
le invitaron a sobrevolar sus mundos fantásticos. Leyó mucha ciencia
ficción –Dune, de Frank Herbert, sigue siendo su favorito– y también
novelas de misterio, y de terror, y un puñado de clásicos como La
Eneida, de Virgilio. Su madre le leía de niño a Jane Austen, y de ahí
saltó a Tolstoi.
No todo el mundo, claro, tiene la varita mágica de su abuela, Sheila,
profesora de literatura comparada y correctora de honor en la plantilla
familiar de Eragon.
Cuando llegó el amanecer, el dragón estaba sentado a los pies de su
cama, como un anciano centinela dando la bienvenida al nuevo día...
Antes de alumbrar su gran obra, desentumeció los dedos con otras
historias fantásticas que morían antes de despegar. Durante meses se
obsesionó con estudiarlo todo sobre el arte de la ficción, la trama, el
estilo, la música de la narración, el embrujo de los personajes. Con i5
años se creyó por fin listo para dar el gran salto y urdió una saga
medieval en tres entregas, La trilogía de la Herencia, que al principio
visualizó más como un gran largometraje épico.
“Como en Paradise Valley no llegaba la televisión, mis padres reunieron
poco a poco una videoteca con más de 4.000 títulos”, recuerda. “Durante
años, sentarse a ver una película todas las noches fue algo así como un
ritual familiar. He crecido no sólo leyendo muchos libros, sino viendo
mucho cine, y dibujando también: Eragon vino a mí primero como una
sucesión de imágenes”.
Con la mente clara. Arrancó escribiendo a mano, pero no llegó
muy lejos: concretamente, a la página 60. Tuvo que tomarle la medida a
un teclado, volver a empezar de cero y echarle semanas y semanas antes
de sentir que aquello remontaba por primera vez el vuelo. “Escribir
puede convertirse en una pasión, pero es sobre todo un oficio”, palabra
de Christopher. “Aprendes sobre la marcha, vuelves sobre tus pasos,
cometes incontables errores... Con el tiempo me he dado cuenta de que
lo más importante es tener la mente clara y saber qué es lo que vas a
contar. Puede resultar petulante, pero yo no sé lo que es el bloqueo
del escritor. Si tienes clara la trama, no tienes más que seguir
adelante”.
Hablemos ahora del padre, Kenneth, a quien Christopher le dedica el
libro por “enseñarme el hombre detrás de la cortina”... “Mi padre
siempre ha estado ahí; decidió trabajar desde casa para poder ayudar a
mi madre y pasar más tiempo con nosotros. Ha sido siempre el pragmático
de la familia, el bastón en el que nos hemos apoyado mi hermana y yo, y
el que supo calibrar las posibilidades de mi libro”.
Para trabajar con magia, debes tener ciertos poderes innatos, lo cual es algo muy raro entre la gente hoy en día...
El padre de Christopher tuvo la osadía de crear en i997 una pequeña
editorial dedicada a libros educativos –Paolini International LLC–,
cuando aún no intuía la mina sobre la que estaba edificada la pequeña
casa de Montana. La editorial sobrevivía a duras penas, y la familia
sudaba lo suyo para llegar a fin de mes. En más de una ocasión, a la
hora de la cena, el padre dejó caer la posibilidad de cambiar
definitivamente de horizontes y emigrar a la ciudad.
Pero Christopher siguió con la mirada puesta en las Beartooth
Mountains, y de ahí nació la idea de las afiladas Beor Mountains, que
se elevaban por encima de los i.600 metros. Una visita a Nuevo México
le inspiró el desierto de Hadarac, y después el bosque de Du
Weldenbarden, y la Espina, y Surda, y tantos lugares enigmáticos de ese
país, Alagaësia, que existe ya en el imaginario de millones de niños y
no tan niños.
Componen el rompecabezas de Eragon 93 lugares mágicos, 57 animales
fantásticos y un elenco de i68 personajes, donde se hablan además tres
idiomas autóctonos: el antiguo, el de los enanos y el urdal. A la hora
de buscar inspiración, buceó sobre todo en las mitologías nórdica,
teutónica y de las Islas Británicas, aunque la riqueza que mejor
explotó fue la de su propia inventiva, mano a mano con su hermana
Angela.
¡Ah, Angela! Su cómplice de correrías, su medicina más natural cuando
se encuentra bajo de pilas o le hace falta un empujón... “Ella también
escribe. Acaba de terminar su propia novela fantástica, Isin. Nos
encerramos cada uno en nuestro cuarto, y de cuando en cuando salimos a
ver cómo va el otro, o a pedir consejo cuando dudamos por dónde tirar.
Ella me ayudó mucho con Eragon, sobre todo con los nombres y con los
idiomas. Yo le he devuelto el favor con un personaje que aparece en la
novela y que tiene un punto muy satírico: Angela, la pitonisa... Me ha
gustado tanto que la pienso sacar en mis dos próximas novelas”.
Los ricos me pagan para que les prepare pociones de amor; yo nunca he
presumido de que funcionen, pero por alguna razón siguen viniendo...
Aquí tenemos finalmente al autor con i7 años, con dos borradores a sus
espaldas y un texto más o menos definitivo que se lo enseña primero a
su madre, que reacciona con asombro y se lo pasa al padre: “Ken, tienes
que echar una ojeada a esto: me ha dejado perpleja... ¡Lo tenemos que
publicar!”.
Madre y agente. Después de las correcciones de rigor, de la
portada diseñada por el propio Christopher y del capote echado a última
hora por un puñado de amigos, la familia Paolini tira la casa por la
ventana y publica en 2002 la historia del niño que hereda el manto de
los legendarios Jinetes de los Dragones y desafía al tirano rey
Galbatorix y a las fuerzas del mal. Acto seguido, mamá Talita se
convierte en singular agente literaria y contacta con cientos de
escuelas y bibliotecas que abren sus puertas a Eragon y a su leal
Saphira. Después llega el novelista y explica a los niños todo lo que
nunca pudieron leer entre líneas y quisieron preguntar.
La familia decide recorrer medio país haciendo promoción de la obra y
vendiendo uno a uno, mano a mano, hasta i0.000 ejemplares. Pero el
esfuerzo no basta: la empresa se va a pique y el padre amenaza de nuevo
con un precipitado y triste The End a la saga del hijo precoz.
Entonces aparece pescando por Montana, como caído de una nube, un tal
Ryan Hiaasen, hijastro del novelista Carl Hiaasen. Decide leer el
libro; le entusiasma. Su padre se deja contagiar y envía una copia al
editor Alfred Knopf, que embarca en la aventura a Random House.
Y aquí empieza la verdadera leyenda de Eragon: más de un millón de
ejemplares vendidos en Estados Unidos, mano a mano con Harry Potter, y
a punto de convertirse en un fenómeno internacional. La Fox ha comprado
los derechos de la película, Peter Buchman está poniendo el punto final
al guión y el filme llegará a las pantallas de todo el mundo a finales
del año 2005.
Dicen que Christopher ha recibido nada menos que medio millón de
dólares y otro suculento anticipo por Eldest, la segunda parte, en la
que trabaja con denuedo. El joven autor prefiere no hablar de dinero,
“ni de religión ni de política”, como le aconseja su madre.
“Todo lo que puedo decir es que la novela puso por fin la comida en la
mesa de mi familia”, admite. “Si el libro tarda dos meses más en
despegar, habríamos tenido que venderlo todo, irnos de Montana y buscar
cualquier trabajo. Así de cerca estuvimos de estrellarnos”.
¿La familia? Bien, gracias. Christopher protege a los suyos con celo.
“No quieren salir en las fotos y yo les respeto, aunque el mérito es
tanto suyo como mío”.
¿La película? “Me hace muchísima ilusión, pero no he querido implicarme
demasiado porque para mí Eragon ya ha quedado atrás. De lo que sí estoy
convencido es de que el filme va a llegar en el mejor momento posible.
Los efectos especiales que hoy por hoy se consiguen gracias a los
ordenadores han catapultado el género hasta límites impensables. No
estamos más que en los albores del género de la fantasía, en el
nacimiento de una nueva mitología”.
Le preguntamos si no padecemos sobredosis del bien y del mal, si el
mundo no tiene ya suficiente con el maniqueísmo ramplón del presidente
Bush... “Siempre habrá odios y habrá venganzas. Son dos instintos muy
primarios que han movido a la Humanidad y que siguen estando muy
presentes en nuestros días. Yo tengo claro que escribo ficción, y la
ficción necesita de héroes y de villanos”.
¿Y después de Eragon? “Pues acabar con Eldest, en el que veremos
madurar al héroe, y donde habrá amor y muchísima acción. Luego me
meteré con la última parte de la trilogía, que me tendrá ocupadísimo
hasta 2007”.
¿Y después de después? “Tengo casi 30 tramas para otras tantas novelas,
no sólo del género fantástico, también de ciencia ficción y de
misterio. Es lo que hago en mi tiempo libre: no lo puedo evitar. Idear
tramas para futuros libros... Cuando me saqué el graduado escolar por
correspondencia, pensé ir a la universidad, y me habían admitido ya en
el Reed College de Oregón. Pero ahora lo veo cada vez más lejos: quiero
seguir escribiendo y necesito todo el tiempo del mundo”.
Queremos saber por último si no hay vida más allá del Valle del Paraíso
y de su dedicación monacal a la literatura, y nos confiesa que, bueno,
que se divierte bastante menos que cualquier otro joven de 20 años, que
sus días son encierros de nueve horas que empiezan en el desayuno y
terminan a la hora de la cena, en la mesa familiar, la misma que
alimenta todos los días el vuelo de Eragon.
“Eragon” (Editorial Roca), de Christopher Paolini, sale a la venta en España el próximo 18 de octubre. 21€
Trama tolkieniana
por Javier Memba
Ambientada en Alagaësia –mundo mítico como el de
“El Señor de los Anillos”–, “Eragon” nos cuenta la aventura de un
muchacho en quien bien puede apreciarse un trasunto del Frodo Bolson de
Tolkien.
Eragon es un extraño de joven de 15 años, residente en el pueblo de
Carvahall (la Comarca de Tolkien). Sólo él se atreve a adentrarse en
Las Vertebradas, un macizo montañoso lleno de leyendas. Persiguiendo un
ciervo en busca de comida para el inminente invierno, Eragon ni
siquiera advierte que ha penetrado en tan siniestro paraje cuando
encuentra allí lo que él cree una extraña piedra preciosa.
De regreso a Carvahall, el invierno se echa encima y los mercaderes que
les llevan las provisiones indispensables no se acercan por el lugar.
Aunque en un principio la ausencia es achacada a las fuertes nevadas,
no tarda en descubrirse su verdadero motivo: corren rumores de guerra:
los urgalos y los vardenos –claro trasunto de los orcos, trolls y
espectros de Tolkien– han hecho una alianza para alzarse en armas
contra el imperio del rey Galbatorix –el Sauron que codicia la Tierra
Media–, tirano que también gobierna en Carvahall. Todo ello, como se
ve, guarda un buen número de analogías con la Guerra del Anillo de
Tolkien.
Antes de convertirse en el amo de la mayor parte de Alagaësia,
Galbatorix fue uno de los más destacados miembros de los Jinetes de los
Dragones. Fue ésta una orden, como las de la antigua caballería, creada
para “proteger y vigilar”. Pero cuando Galbatorix perdió su dragón,
enloqueció.
Mientras nos introduce en las leyendas de Alagaësia y de los pueblos
que la habitan, se narran los orígenes de Galbatorix y de Eragon. El
nombre de nuestro protagonista es el mismo que el del elfo –raza que
juega un papel determinante en la Historia y la Sociología de Arda–
que, al final de una antigua guerra desatada entre elfos y dragones,
intentó salvar al último dragón para sellar así la paz. En efecto,
Eragon desciende de los elfos y lo que había creído una piedra preciosa
no es otra cosa que el huevo de un dragón puesto donde él lo encontró
en una época remota por un ser prodigioso, Sombra.
Del huevo nacerá una dragona capaz de hablar y de discernir. Eragon la
llamará Shapira. Con su compañera vivirá las primeras aventuras en una
guerra que se prolongará en “Eldest”, segundo título de la trilogía
“Inheritance”, de la que “Eragon” es el primer tomo. Tres son también
los tomos que integran “El Señor de los Anillos”.
fuente:www.concordiatotal.com.ar, www.elmundo.es, www.foxlatina.com
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