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Como algunos sabreis, sobretodo si vivis en Valencia y teneis que pasar por la zona de la Ciudad de las Ciencias por cuestiones de trabajo o por lo que sea, el Papa Benedicto XVI viene a visitarnos en julio. Desde la administracion de la Cobra, respetamos cualquier opinion, ideologia y ni queremos meternos con nadie y menos crear disputas, pero no puedo resitirme a dar a conocer este manifiesto, en el cual estamos deacuerdo la inmensa mayoria de los Valencianos:
(La web esta en valenciano, pero el manifiesto en varios idiomas)
"El mes de julio se celebra en Valencia el Encuentro Mundial
de la Familia. Esta convocatoria de la Iglesia católica
implicará la visita del Papa a nuestra ciudad. Las administraciones
valencianas están apoyando de manera entusiasta la organización
del acontecimiento y en los medios de comunicación podemos
comprobar, casi diariamente, ese apoyo.
Por otro lado las posiciones oficiales de la Iglesia católica
en cuestiones como el avance de los derechos de lesbianas, gays, transexuales
y bisexuales; la igualdad plena para las mujeres y el respeto a sus
decisiones; la violencia de género; el uso de métodos
anticonceptivos; la interrupción voluntaria del embarazo; la
prevención del VIH-SIDA y otras infecciones de transmisión
sexual; la investigación científica con células
madre; la reproducción asistida; el debate sobre el derecho
a una muerte digna; la imposición de la religión en
la escuela... son como mínimo discutibles y absolutamente cuestionables
cuando su objetivo es imponer sus posiciones al conjunto de la sociedad,
sean los ciudadanos católicos o no, normalmente por la vía
de la prohibición.
Desde una posición laica, que respeta cualquiera ideología
o principios morales pero donde no podemos aceptar que se trate de
imponer los propios a nadie, queremos lanzar una iniciativa para hacer
visibles otras opciones en todos los temas antes mencionados y, especialmente,
como nexo común, reivindicar la libertad personal y la racionalidad
frente a los modelos excluyentes y los fundamentalismos. Al fin y
al cabo los modelos alternativos son, hoy por hoy, tan importantes
cuantitativamente y cualitativa, como los que propugna el Vaticano.
En este momento la información en los medios y el amplio apoyo
institucional está consolidando un único mensaje, un
único discurso, el del Vaticano, al que podemos, al que debemos
responder por responsabilidad ciudadana. Siempre con respeto, siempre
con rigor, pero de manera decidida y con vocación de ser mayoritaria,
de conseguir el máximo apoyo social posible.
Por todo esto un conjunto de organizaciones y entidades que desde
su ámbito (educativo, de mujeres, de jóvenes, de lucha
contra la sida, de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, de
afectados por el alzheimer, diabéticos...) se puedan ver afectados
por las declaraciones y posiciones de la Iglesia católica ponemos
marcha esta campaña."
Manifiesto:
ANTE LA VISITA DEL PAPA
NOSOTROS/AS NO TE ESPERAMOS
Los días 8 y 9 de julio el Papa vendrá a Valencia a
clausurar el Quinto Encuentro Mundial de las Familias. La doble condición
que ostenta –cabeza de Estado del Vaticano y cabeza de la Iglesia
católica- hace que esta visita no deje indiferentes a los ciudadanos
y ciudadanas, tanto si estos son católicos como si no profesan
ninguna religión, sobretodo porque las posturas públicas
de la Iglesia inciden en las valoraciones de los derechos y deberes
de la ciudadanía.
Por otro lado la implicación, el apoyo incondicional que están
prestando las diferentes administraciones de la ciudad, la Diputación,
la Generalitat y el Estado está mucho más allá
de lo que es tolerable en un Estado aconfesional. No es aceptable
que las instituciones públicas estén destinando un volumen
ingente de recursos humanos, económicos, infraestructuras...
a unos actos que no dejan de ser una propuesta de una organización,
la Iglesia católica, que ni nos representa a todos ni es parte
del interés común que debe guiar la actuación
de los poderes públicos. Y todo eso en un acto que impone un
modelo excluyente de familia.
Los grupos, colectivos y organizaciones que suscriben este documento,
plurales y distintos en su orientación política, composición
ideológica, confesional o no, manifestamos:
1/ Estado laico y sociedad laica
No vivimos en una sociedad con una única cultura o una única
religión. Esta realidad es un rasgo insoslayable del momento
histórico y social, pero es también una oportunidad
para enriquecer nuestra visión y vivir la solidaridad con “el
otro”. Todos y todas tenemos derecho a ser y celebrar lo que
somos: ateos, agnósticos, religiosos, creyentes... y armonizar
mediante el diálogo y las prácticas concretas –
defensa de los derechos humanos, sociales, ecológicos y una
sociedad más justa- nuestras creencias con las de los otros
y con la sociedad. Para que la convivencia sea posible y positiva
para todos y todas, es necesario, como condición insoslayable,
que el Estado sea laico, y haga posible en una sociedad laica, el
ejercicio de los derechos inherentes a todo colectivo.
Alertamos consecuentemente a ciertos sectores de la Iglesia católica
para que eduquen su arrogancia confesional y asuman que el futuro
pasa por la laicidad del Estado y de la sociedad con todas las consecuencias
de respeto y de igualdad, sin ningún privilegio para una determinada
religión. El Gobierno, por otro lado, debe ser consecuente
con la aconfesionalidad que consagra la Constitución, legislar
según criterios de laicidad y fomentar el respecto a la diversidad.
2/ Víctimas del neoliberalismo
El sistema neoliberal se desarrolla y se extiende a costa de crear
exclusión y marginación en personas, pueblos y regiones.
Reivindicamos la opción moral y ética a favor de los
desfavorecidos y denunciamos el apoyo legitimador al sistema neoliberal
que practican las confesiones religiosas. La connivencia que año
tras año exhiben las autoridades católicas con los representantes
del poder político y militar, como a la procesión del
Corpus de Valencia, es una imagen plástica de esta perversión.
Instamos, pues, al conjunto de la sociedad y, especialmente a todas
las iglesias y tradiciones religiosas a trabajar por un planeta limpio,
habitable y sostenible; a fomentar unas relaciones entre los pueblos
y personas basadas en la solidaridad, la cooperación y el respeto
mutuo; a comprometerse en la cultura de la paz, de la no-violencia
activa y del diálogo como herramientas eficaces en la resolución
de conflictos, y a optar decididamente por la desmilitarización
de los estados y naciones como garantía de una paz justa en
un horizonte posible. Todas y todos, incluidas las iglesias y religiones,
se acreditarán hacia las generaciones futuras en la medida
en la que les legamos la cultura de la paz y de la vida.
3/ Acuerdos Iglesia-Estado
En el origen de muchas situaciones de privilegio de la Iglesia católica
y del conflicto con el Estado español están los acuerdos
firmados entre la Iglesia y el Estado el 3 de enero de 1979. Estos
acuerdos generan desigualdad de la Iglesia católica con las
otras confesiones religiosas, condicionan la libertad de las dos instituciones
firmantes y difícilmente algunos aspectos de estos acuerdos
pasaría la prueba de su constitucionalidad. Propugnamos, pues,
su denuncia y derogación.
4/ Estado del Vaticano
La existencia y reconocimiento internacional de este teocrático,
minúsculo, artificial y anacrónico estado, la cabeza
del cual es el Papa, es un privilegio y un atributo de poder que daña
la representatividad de la organización internacional de las
naciones. Recordamos que el Vaticano no ha firmado la Declaración
Universal de los Derechos Humanos. Abogamos, pues, por la supresión
y no reconocimiento de este estado.
5/ Sistema educativo y religión
Propugnamos un sistema educativo público, laico, democrático,
de calidad y valenciano. Y eso no es compatible con la imposición
de la enseñanza de la religión que defiende la jerarquía
de la Iglesia católica, su influencia en la configuración
y gestión del sistema educativo con criterios discriminatorios
por razón de sexo, nivel socioeconómico..., su monopolio
de la transmisión de valores de convivencia y cualquiera otro.
El reto de la cohesión social que nos depara la juventud y
la multiculturalitat exige el esfuerzo público por crear condiciones
de igualdad de oportunidades para poder ejercer la libertad en el
futuro.
6/ Cultura y valenciano
La tendencia a la censura del libre pensamiento, de la expresión
artística o científica... en definitiva, de la cultura
es una constantación que perdura a lo largo de los siglos en
la historia de la Iglesia católica. No es extraño encontrarnos
en nuestros días con prohibiciones o coacciones de las administraciones
públicas instigadas desde la jerarquía religiosa sobre
obras de teatro, festivales musicales, exposiciones... Reclamamos
la plena independencia de la sociedad y las instituciones pública
frente a las maniobras censoras.
Por otro lado desde el infausto arzobispo Mayoral, hace casi 300 años,
la Iglesia ha practicado la limpieza lingüística del valenciano.
Ramon Llull, Ausiàs March, Joanot Martorell, Sor Isabel de
Villena, Francesc Eiximenis, entre muchos otros, dan fe de la contribución
literaria que hemos legado a la humanidad. Igualmente la Iglesia se
ha caracterizado, especialmente el sector dirigente, por unirse a
los sectores poderosos que han eliminado los rasgos culturales de
nuestro pueblo y expulsado de su práctica la lengua de los
valencianos y valencianas. Denunciamos enérgicamente como un
atentado a la inculturación y a los derechos humanos la imposición
forzada del castellano que ha sufrido la Iglesia del País Valenciano,
así como su influencia decisiva en la castellanización
de la sociedad, y reclamamos la reparación de este derecho
conculcado.
7/ Ostentación y miseria
La madurez ética de una sociedad se manifiesta por la forma
de tratar a los que ocupan los últimos lugares en lo escala
social y por la preferencia de objetivos en la distribución
del presupuesto público.
En una sociedad democrática son las ciudadanas y los ciudadanos
los que evalúan los acontecimientos públicos y tienen
la última palabra. En primer lugar, ante la visita del Papa
exigimos contención en los gastos públicos, sencillez
y sobriedad, y transparencia financiera: de donde vienen los recursos
económicos, quien los aporta y en cuanta cantidad, en qué
se esmercen, etc. No hay que olvidar que a unos cientos de metros
de distancia de donde se monta un tablado que cuesta más de
130 millones de pesetas, malviven inmigrantes bajo el puente porque
la administración valenciana no dispone de ningún albergue.
8/ Diversidad familiar
Desde hace décadas asistimos a una importante transformación
de las estructuras familiares en nuestra sociedad. Existen familias
tradicionales, extensas o nucleares, monoparentales, reconstituidas,
homoparentales, con hijos o sin, parejas de hecho... La liberación
de la mujer, el reconocimiento de la dignidad de gays, lesbianas,
transexuales y bisexuales, y sus traducciones legales en matrimonio,
uniones de hecho, divorcio, filiación... son parte de esta
evolución que encuentra la oposición intransigente de
los sectores más reaccionarios de la sociedad que se oponen
a cualquiera cambio que suponga perder el poder simbólico y
real que ejercen sobre la sociedad en esta materia.
Los gays, las lesbianas, los y las bisexuales y transexuales y también
las madres solteras, las personas divorciadas... han sido colectivos
estigmatizados, perseguidos, incluso, han sido quemados y condenados
a muerte a lo largo de la historia. La Iglesia católica también
tiene en este asunto las manos manchadas de sangre y de ignominia.
Contrariamente a lo que cabría esperar para reparar sus fechorías
históricas, cuando el Gobierno español agiliza el derecho
al divorcio o amplía el derecho del matrimonio civil, la jerarquía
católica se opone con vehemencia contumaz, de tal forma que
sale a la calle a manifestar el rechazo al amor entre personas del
mismo sexo, cosa que no hizo en la guerra de Irak y tantas otras reivindicaciones
sociales.
Recordamos al Papa y a la jerarquía católica que la
competencia para legislar sobre las familias, el matrimonio o el divorcio
es del Gobierno, y no de la Iglesia. Esta sólo tiene atribuciones
sobre su sacramento, no sobre la legislación civil del matrimonio.
Olvidar este hecho es pretender retornar al nacionalcatolicismo de
infausta memoria, y es que la Iglesia Católica tuvo con su
actuación en el alzamiento militar del 36 y durante el franquismo
mucha responsabilidad colaborando en un genocidio, siendo parte activa,
sin haber pedido disculpas ni reconocer errores.
9/ Las mujeres
Las iglesias, unas más que otras, son instituciones fuertemente
marcadas por el patriarcalismo y por el machismo, y a lo largo de
la historia han producido una teología misógina que
ha considerado a las mujeres como prácticamente inductoras
de todos los males, sobretodo de los que hacen referencia al sexo.
Por otra parte, difícilmente podría haber sido de otra
forma, si tenemos en cuenta que la producción teológica
y la dirección de las iglesias han estado en las manos de teólogos
y eclesiásticos célibes. Aún así, las
mujeres a través de una tenaz y constante lucha van adquiriendo
situaciones de igualdad en la sociedad civil. Contrariamente a esta
tendencia emancipatoria, la jerarquía católica asume
una retórica que loa las excelencias de las mujeres, pero en
la práctica no les permite elegir libremente e, incluso, justifica
los maltratos a las mujeres. Denunciamos por lo tanto esta práctica
adulteradora y misógina, y exigimos la plena igualdad para
la mujer. Hay que acabar con cualquier discurso o práctica
discriminatoria hacia a las mujeres.
10/ Derechos reproductivos y salud sexual
El uso de los anticonceptivos en la vida sexual de las personas es
el recurso que más ha humanizado las relaciones sexuales y
las ha dotado de responsabilidad en las decisiones reproductivas.
La maternidad y la paternidad responsables son posibles gracias a
los anticonceptivos, la reproducción asistida, a la implantación
de óvulos fecundados.... Nos oponemos, por lo tanto, a la doctrina
de la Iglesia que los condena, y le pedimos, en tanto está
influyendo en las políticas de los Estados y las decisiones
de las personas, qué, con criterios multidisciplinares, revise
su tradicional postura sobre todo aquello que hace referencia al sexo
en general.
Los derechos reproductivos están reconocidos internacionalmente
como parte de los derechos humanos e incluyen que tanto las mujeres
como los hombres tengan el control de su sexualidad, y de los métodos
anticonceptivos en particular, y puedan decidir si quieren tener hijos,
cuando y cómo. También implican un reconocimiento de
las diversas opciones sexuales para vivir una sexualidad feliz, libre
y con salud. Reivindicamos que se garantitcen estos derechos para
la autonomía de las mujeres.
11/ Preservativos, SIDA y estigma social
Los preservativos son el medio más adecuado para tener unas
relaciones sexuales más seguras, y es el recurso que la OMS
propugna por frenar la pandemia del SIDA. Consideramos que la jerarquía
de la Iglesia se hace cómplice de esta pandemia con la increíble
condena que hace de esta medida de prevención sexual, necesaria
para poder tener unas relaciones sexuales responsables y saludables.
Es indispensable la desestigmatización que erradique los mensajes
punitivos difundidos desde los púlpitos y que contribuyeron
a crear la imagen del SIDA como a "castigo de Dios". Somos
conscientes que el estigma del VIH-SIDA se relaciona con la carencia
de medicamentos antirretrovirales, por lo tanto es necesaria la movilización
para proporcionar tratamientos a todas las personas que viven con
el VIH, contribuyendo de esta manera a eliminar el sufrimiento provocado
por el estigma de la SIDA.
12/ Bioética
Actualmente los seres humanos tenemos la inmensa suerte de conocer
científicamente muchas cuestiones que forman parte del proceso
originario de la vida. Los constantes avances en la investigación
genética y las biotecnologías ponen a nuestro alcance
unas posibilidades terapéuticas que hacen posible curar y prevenir
muchas enfermedades hasta ahora incurables. Mejorar, sanar y humanizar
la vida es la tarea más noble de los científicos. Aunque
todo lo que se puede hacer, no por eso debe hacerse -porque la ética
debe acompañar la investigación científica- no
comprendemos la postura de principio que tiene la Iglesia de oposición
y de condena a las investigaciones científicas y a la posibilidad
de poner la ciencia al servicio de los seres humanos.
En el umbral de una época rellena de esperanza en el campo
de la vida necesitamos la búsqueda común e intercultural
de una bioética que acredite y fomente la responsabilidad humana.
La verdad no se posee, se búsca, y es la suma de muchas verdades.
Y siempre llegan nuevas certezas. Cuando una verdad excluye las otras,
deja de ser verdad porque la duda es parte de la verdad.
En definitiva, la diferencia fundamental entre el modelo social que
defiende el Vaticano y los que podemos plantear las entidades que
apoyamos esta declaración es que nosotros respetamos la diversidad
ideológica y su traducción en leyes y normas de convivencia
que siempre buscan dar libertad y responsabilidad para que sean las
personas las que puedan decidir; por contra, el discurso oficial de
la Iglesia católica y muchas religiones tratan de imponer su
propuesta ideológica particular, mediante leyes y normas de
convivencia, al conjunto de la ciudadanía, tanto si comparten
su moral como si no. Queremos denunciar el talante excluyente y exclusivo
que caracteriza el discurso religioso.
Por estas razones invitamos a la sociedad, a la ciudadanía,
a expresar su posición crítica, de manera activa y libre.
Por responsabilidad, por dignidad.
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